
Hay muchas formas de librarse de un pesado pero esta es de largo, la más perfeccionada que he visto en mucho tiempo.
Una amiga mía tiene un admirador incondicional. Si la ve, no hay quién lo separe de su vera, es capaz de seguirla hasta el infinito y más allá sin ningún tipo de vergüenza, el fan más entregado. Por no perderla de vista, una vez fue capaz de abandonar una fiesta y venirse en el mismo taxi que nosotras vestido de Jackson Five, con su peluca XL encajada en el techo del coche sin despeinarse un rizo si quiera. La fiesta obviamente era de disfraces.
La última vez nos lo encontramos en un bar de Alonso Martínez. Un par de copas todos juntos y pensamos en cambiar. Nos fuimos las dos para el Honkey Tonk, al encuentro de un amigo. Nada más entrar, nos llama la tercera amiga que se había quedado en el punto de encuentro. "¿Cómo se llega?", le explico y bajamos en busca de Antonio. Al rato, subimos a por una copa, y de repente por la puerta como una aparición, iluminado por el foco de la entrada, hace una entrada teatral el fan fatal... viene sólo..."¡TRAIDORA!".... nos había vendido. Empieza el show. Hay que pensar algo, nos miramos con pánico, claramente la opción es huir y darle esquinazo. Echó a andar a la derecha, la puerta y las escaleras estaban bajo su control, la única opción para escapar era el frente. Demasiado fácil para un rastreador consumado. De repente como un velociraptor detrás de su presa vemos horrorizadas que se acerca por detrás abriéndose paso entre la gente. Todo fue rapidísimo, pero parecía que se acercaba a cámara lenta como en los documentales del National Geographic. Hasta eché de menos la voz en off de Félix Rodríguez de la Fuente. Nos quedamos paralizadas. En parte por el espanto de haber sido descubiertas, en parte porque en nuestro brillante plan no habíamos contemplado el hecho de que no había salida: esa sensación de amplitud no era más que la ilusión de un espejo al final del pasillo. Mierda, no hay escapatoria. "¡Hola!" "Hola....¿vienes sólo?" "Sí" . Otra vez, mierda. "¿Nos pedimos una copa?" ¿Qué otra cosa podíamos hacer? Volvimos a bajar pensando en que Antonio era nuestra única salvación. Y allí estuvimos hasta que se acabó la copa. "¿Quieres otra?" Le dijo el velociraptor a mi amiga viendo ahí filón. Y mi amiga que es muy cuca, me dijo: "¿Quieres otra?". Y yo que soy una simple: "Sí". "Pues subid juntos". No, no, no...¿¿por qué me haces esto??... En fin, que subo con él todavía sin poder calibrar la magnitud de maniobra que tenía mi amiga. Y en menos de 10 minutos, el tiempo justo para que los dos ya hubiéramos pedido y pagado nuestras copas, aparece mi amiga parapetada en su abrigo y con el bolso en mano. Mi cara desencajada. La del velociraptor un poema. Y con una sonrisa de oreja a oreja, regodeándose en su golpe maestro suelta :"Bueno chicos, me voy que estoy muy cansada". Brillante. Lo había dejado atado a la barra con su copa recién pedida y se iba tan campante. Lo malo es que a mí me sacrificó por el camino.
Antonio y yo todavía soñamos con la oportunidad de vengarnos.
juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas juas !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarEntiendo que a la amiga TRAIDORA no la habéis vuelto a llamar, entindo que la tienes en la lista más negra que el ser hmano ha imaginado y que la sometiste a la mayor turtura jamás pensada!!! Ya le vale, que mala amiga!!!!