Dejémoslo en que no tenía mi mejor día. El caso es que Menchu nos había invitado a ir al Costello a un miniconcierto de Los Niños Mutantes, sólo para gente que está en lista. Estar en lista es "estar en lista", así que me hice "fans" de pega, me bajé canciones que no me descargué y no me forré la carpeta porque no tengo edad de comprarme la Súper Pop.
No me veía especialmente mona, pero me dijeron "la frase". Y cuando te dicen la frasecita hay que salir. " No hay güevos" es la frase entre tíos. Dicho y hecho. Sin trampa ni cartón. Nosotras somos mejores. Nosotras especulamos, literalmente, con lo que puede pasar. Sexto sentido. Y cuando llegas y le dices a una amiga: "me veo fatal"; tú amiga no tiene más remedio que sacar la artillería pesada y decirte: "seguro que hoy ligas, siempre pasa". Mierda, ya me lo ha dicho, y sales, aunque no entiendes muy bien quién se va a acercar a tí cuando te maquillaste a las 8.00 a.m, no te dio tiempo a lavarte el pelo y el sitio dónde comiste tenía estropeada la campana extractora de humos y apestas a fritanga. En realidad funciona, pero en mi particular teoría diré que creo que el mérito es de ellos. Tienen olfato, huelen el grupo, detectan a la débil, y allá van. No tiene más. Pero te vuelves a casa con doble puntuación en autoestima.
Viki me vino a recoger a casa. ¿Nos tomamos algo antes de llegar,no? Claro, ¿por aquí o cerca del Costello? Por aquí. Y nos volvemos con paso decidido para entrar en el bar de la esquina. Esto lo digo porque el bar es de los que en vez de paredes tiene ventanales de rascacielos, y cuando es jueves, como era, y tomarse unas cañas no es algo tan inocente quiere decir que medio bar te ha visto pasar de largo, y darte la vuelta. Hasta aquí bien. Pero tú, desde fuera también vas mirando qué hay dentro. Y dentro estaba mi vecino. No uno cualquiera, si no el que me tiene viviendo en la mirilla. ¿Qué haces? Pues seguir andando dignamente. Y dignamente entramos en el bar. La única mesa libre que hay está en la otra punta, no sólo hay que atravesarlo, hay que pasar por delante de la suya. Dignamente vamos atravesando el bar, pasamos al lado de su mesa y tres pasos después, pierdo mi dignidad, giro mi cabeza 180º como la niña del exorcista y le digo "holaaaa". Nunca subestimes la mínima posibilidad de cagarla. Con mi dignidad a cuatro metros de distancia nos sentamos en la mesa y pedimos un par de cañas. La cosa no puede ser más deprimente. Podía ser peor, podía. La mesa de al lado se empeñó en hacer amigos, y en plena exaltación de la amistad nos achucharon y todo. Boicot total. Aquí no se acerca mi vecino ni con un " no hay güevos" . Y para colmo llega uno y me dice: "estas mejor sin gafas". Hombre, y tú recién duchadito y con ropita limpia, que te has venido del partido directo, chato, y no voy a tu mesa a decírtelo.
Llegamos al Costello, nos dimos el gustazo de decirle nuestros nombre al de la lista. Luego acabó el concierto y allí nos quedamos tomando algo. Cuando de repente. ZAS! Menchu se tira en picado a uno que entra. "Tú eres de Vetusta Morla". Ahggg! Yo soy muy fans de Vetusta Morla desde hace dos semanas. Tengo que hablar con ellos. Era muy fans hace unas semanas pero no tenía ni idea de la cara que tenían, así que una vez localizado al que canta en la barra me dije, allá voy. Y con la excusa de tener que pedir una copa, para no tener que mentir y que pareciera todo mucho más natural, voy directa. La dignidad la había perdido pero el sentido de la vergüenza me alcanzó así que hice el avión y me puse en otro lado de la barra. Le dije algo que cayó en gracia a dos que estaban allí nos pusimos a hablar, pedí mi copa y cuando fui a pagar estaba invitada. Era uno de los dueños y su amigo me presentó al cantante. Y aquí pasé a la historia como la fan más cutre del universo.
Carolina - "Hola, encantada, siento molestarte"
Cantante- (....)
C- "No os conocía hasta hace dos semanas, pero desde entonces me he bajado todo y no paro de escucharos"
Cantante - (...¿?...)
Me he BAJADO, no, no podría haber omitido esa parte haberlo hecho medianamente microfeliz por un momento, mentirle y decirle que me había comprado el cd, noooo. Luego lo casi arreglo:
Carolina- "Tienes una voz preciosa"
Cantante- (...).
Para luego abrir la boca y soltar semejante perla:
Carolina- Pero de verdad que el grupo está tan bien, que si no cantaras y sólo hubiera instrumentos me seguiría encantando.
La cara de pasmo no tenía descripción.
Todavía no había dado yo por terminada la conversación, y ya de paso le pregunté si había concierto próximo. No, ahora vamos a Sudamérica. Ahhh, ¿Y cómo os organizáis? ¿Váis y estáis dos meses, o venís y volveís? (Justo lo que una super fan que tiene más de cinco minutos para hablar con él quiere saber)
Para terminar con un ¿vivís de esto?
Y ya me cubrí de gloria cuando me despedí, muchas gracias blablabla y "perdona, ¿cómo te llamas? Pucho. ¿Pucho o Lucho? Pucho, con P.
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